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lunes, 16 de mayo de 2016

LA BRUJITA DEL MUNDO DE UMMMM - NUNCA RENDIRSE

Ya siendo pequeña los magos del mundo de Ummm se echaban manos a la cabeza con ella porque todos los conjuros le salían al revés. Como no paraba de liarla, decidieron quitarle la varita mágica y darle en su lugar un lápiz.
No se quedó contenta pero era obediente y aceptó, aunque como le gustaba la magia intentaba hacer conjuros con el lápiz y nada. Se quedó triste. “La magia no es para mí! –pensaba-.
Un hada que la vio le preguntó y la brujita le contó su historia. El hada se la llevó volando a dar un paseo por el bosque y le mostró un cervatillo que estaba empezando a andar pero como no sabía se caía continuamente y seguía intentándolo. Al final todos los cervatillos aprenden a andar aunque antes se caigan 100 veces. Igual ocurrirá contigo, anímate y analiza tus errores. ¿Cuál era el problema que el conjuro siempre te salía al revés?. Prueba entonces a decirlo al revés y te saldrá bien, ¿no crees?.
Pues chicos, la brujita lo hizo y resultó. Tan ilusionada estaba que no paraba de hacer conjuros al revés y todos salían bien. Al final, resultó ser de las mejores brujitas y más respetadas del reino de Ummm.

No te rindas cuando algo salga mal porque con ilusión y trabajo todo se consigue.

sábado, 7 de mayo de 2016

UNA LLAMADA A LA VIDA. El tigre y la liebre.

Un joven se sentía decepcionado y triste por esas noticias tan inhumanas que cada día aparecían en televisión sin que nadie hiciera nada.
Un día, dando un paseo por el monte, vio sorprendido que una pequeña liebre le llevaba comida a un enorme tigre malherido que no podía valerse por sí mismo.
Le sorprendió tanto que regresó al día siguiente y comprobó que la libre seguía haciéndolo día tras día. La liebre siempre acudía para dejar comida al tigre y que no muriera de hambre, hasta que así un día el tigre se recuperó y se sentía con fuerzas para poder cazar y vivir por sí mismo.
– “Si los animales son capaces de ayudarse de este modo, mucho más lo haremos las personas”, se dijo.

Así que el joven decidió hacer un experimento… se tiró al suelo del camino, simulando que estaba herido, y se puso a esperar que pasara alguien y le ayudara. Pasaron las horas, llegó la noche y nadie se acercó en su ayuda. Su decepción fue mayor, hasta que comprendió que la clave estaba en el ejemplo:  “Si quieres crear un mundo mejor deja de hacer de tigre y comienza a ser la liebre.”

UNA REFLEXIÓN SOBRE LA REALIDAD – Conciencia social -

Recientemente ha habido dos terremotos que han dejado muchas víctimas y hogares destruidos en Japón y Ecuador. Tengamos generosidad con ellos contribuyendo en las campañas solidarias que les envíen ayuda y también recemos por esas familias.

Aunque también en estos casos da rabia pensar que cuando ocurren estas catástrofes naturales donde habita gente pobre siempre hay más víctimas porque las casas no son tan seguras como las nuestras. Además no tienen la suerte que tienen otros países de que emplean dinero y tecnología en investigar para detectar con antelación estas catástrofes y así tengan algo de tiempo para protegerse. La mayoría de los países prefieren gastar mucho dinero en armas para sus ejércitos por si hubiera alguna guerra.

LA MADEJA DE LANA – Construir una vida con buenos valores -

Nuestra vida se puede comparar con una madeja de lana. Cuando nacemos nos dan el principio de la hebra, y tenemos delante de nosotros un sinfín de posibilidades de tejer qué tipo de persona queremos llegar a ser.
Habrá momentos en que nuestro hilo esté más tenso e incluso puede llegar a romperse. Son los problemas y los baches de la vida; acontecimientos difíciles que nos toca sufrir o indecisiones personales que nos hacen detenernos. Y hasta algunas veces podemos “enmarañarnos” con otros hilos que no nos ayuden a crecer…

Debemos unir nuestras hebras para convivir con otras personas que nos aportan buenos valores hasta que vas encontrando el tipo de prenda que quieres ser, y descubres en qué persona quieres convertirte.

+ COOPERACIÓN

Durante una guerra cayó una bomba en una iglesia. Una imagen de Jesús crucificado quedó mutilada en ambos brazos y sufrió algún defecto más. Los obreros que reconstruyeron el templo hicieron todo lo que pudieron por dejarlo todo más o menos bien pero los brazos de la imagen no pudieron reconstruirlos. Por ello, a sus pies grabaron esta inscripción:  "Jesús, queremos ser tus brazos".

¡Y qué cierto es...! Dios creó el mundo y nos dio su ejemplo para que seamos sus brazos, hagamos el bien a los demás y nos amemos unos a otros como él nos amó. Ayudarse unos a otros es la clave para ser felices.

AGRADECER Y PERDONAR.

Iban dos amigos caminando juntos por la playa, y en un punto del viaje, hubo una discusión fuerte. Dejándose llevar por la ira, uno ofendió al otro, con gran cantidad de insultos sin justificación. El otro, bastante ofendido y sin nada que decir, escribió en la arena: "Hoy, mi mejor amigo me dijo muchos insultos, ofendiéndome".
Luego se fue a bañarse solo y como estaba molesto dándole vueltas a lo que le había dicho su amigo no se dio cuenta de que había demasiada corriente y comenzó a ahogarse. Lógicamente, su amigo lo salvó. Cuando se pudo recuperar del susto, buscó un hierro y rayó las rocas dejando escrito: "Hoy, mi mejor amigo me salvó la vida".
Su amigo le pregunto: - ¿Por qué después de que te ofendí escribiste en la arena y ahora que te salvé escribes en una piedra?.

Con una gran sonrisa en el rostro, respondió: - Cuando un amigo nos ofende, debemos dejar que el viento lo borre, pero cuando un amigo nos ayuda hay que guardarlo en la memoria del corazón para siempre.

UNA HISTORIA QUE LE FALTA ALGO – Razonar las consecuencias -

                Había una vez un niño que tenía muy mal genio. Por ello su padre decidió entregarle una caja de clavos y un consejo, que cada vez que perdiera el control, clavase un clavo en la puerta de su habitación.
El primer día, el niño clavó 37 clavos en la puerta. Con el paso del tiempo, el niño fue aprendiendo a controlar su rabia y por ello la cantidad de clavos comenzó a disminuir. Descubrió que era más fácil controlar su temperamento que clavar los clavos en la puerta. Finalmente llegó el día en que el niño no perdió los nervios. Su padre, orgulloso, le sugirió que por cada día que se pudiera controlar, sacase un clavo.
Los días transcurrieron y el niño logró quitarlos todos. Conmovido por ello, el padre tomó a su hijo de la mano y lo llevó hasta la puerta, y con suma tranquilidad le dijo:

 “Haz hecho bien, hijo mío, pero mira los hoyos… La puerta nunca volverá a ser la misma. Aunque luego nos arrepintamos el daño que hacemos a los demás cuando perdemos los nervios no se repara del todo, por eso es mejor actuar con calma y pensar bien las cosas antes”.