Ya siendo pequeña los
magos del mundo de Ummm se echaban manos a la cabeza con ella porque todos los
conjuros le salían al revés. Como no paraba de liarla, decidieron quitarle la
varita mágica y darle en su lugar un lápiz.
No se quedó contenta
pero era obediente y aceptó, aunque como le gustaba la magia intentaba hacer
conjuros con el lápiz y nada. Se quedó triste. “La magia no es para mí!
–pensaba-.
Un hada que la vio le
preguntó y la brujita le contó su historia. El hada se la llevó volando a dar
un paseo por el bosque y le mostró un cervatillo que estaba empezando a andar
pero como no sabía se caía continuamente y seguía intentándolo. Al final todos
los cervatillos aprenden a andar aunque antes se caigan 100 veces. Igual ocurrirá
contigo, anímate y analiza tus errores. ¿Cuál era el problema que el conjuro
siempre te salía al revés?. Prueba entonces a decirlo al revés y te saldrá
bien, ¿no crees?.
Pues chicos, la brujita
lo hizo y resultó. Tan ilusionada estaba que no paraba de
hacer conjuros al revés y todos salían bien. Al final, resultó ser de las
mejores brujitas y más respetadas del reino de Ummm.
No te rindas
cuando algo salga mal porque con ilusión y trabajo todo se consigue.