Un joven se sentía
decepcionado y triste por esas noticias tan inhumanas que cada día aparecían en
televisión sin que nadie hiciera nada.
Un
día, dando un paseo por el monte, vio sorprendido que una pequeña liebre le
llevaba comida a un enorme tigre malherido que no podía valerse por sí mismo.
Le
sorprendió tanto que regresó al día siguiente y comprobó que la libre seguía
haciéndolo día tras día. La liebre siempre acudía para dejar comida al tigre y
que no muriera de hambre, hasta que así un día el tigre se recuperó y se sentía
con fuerzas para poder cazar y vivir por sí mismo.
– “Si los animales son
capaces de ayudarse de este modo, mucho más lo haremos las personas”, se dijo.
Así que el joven decidió
hacer un experimento… se tiró al suelo del camino, simulando que estaba herido,
y se puso a esperar que pasara alguien y le ayudara. Pasaron las horas, llegó
la noche y nadie se acercó en su ayuda. Su decepción fue mayor, hasta que
comprendió que la clave estaba en el ejemplo: “Si
quieres crear un mundo mejor deja de hacer de tigre y comienza a ser la
liebre.”
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