Nuestra
vida se puede comparar con una madeja de lana. Cuando nacemos nos dan el
principio de la hebra, y tenemos delante de nosotros un sinfín de posibilidades
de tejer qué tipo de persona queremos llegar a ser.
Habrá
momentos en que nuestro hilo esté más tenso e incluso puede llegar a romperse.
Son los problemas y los baches de la vida; acontecimientos difíciles que nos
toca sufrir o indecisiones personales que nos hacen detenernos. Y hasta algunas
veces podemos “enmarañarnos” con otros hilos que no nos ayuden a crecer…
Debemos unir nuestras hebras
para convivir con otras personas que nos aportan buenos valores hasta que vas
encontrando el tipo de prenda que quieres ser, y descubres en qué persona
quieres convertirte.
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