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sábado, 7 de mayo de 2016

UNA HISTORIA QUE LE FALTA ALGO – Razonar las consecuencias -

                Había una vez un niño que tenía muy mal genio. Por ello su padre decidió entregarle una caja de clavos y un consejo, que cada vez que perdiera el control, clavase un clavo en la puerta de su habitación.
El primer día, el niño clavó 37 clavos en la puerta. Con el paso del tiempo, el niño fue aprendiendo a controlar su rabia y por ello la cantidad de clavos comenzó a disminuir. Descubrió que era más fácil controlar su temperamento que clavar los clavos en la puerta. Finalmente llegó el día en que el niño no perdió los nervios. Su padre, orgulloso, le sugirió que por cada día que se pudiera controlar, sacase un clavo.
Los días transcurrieron y el niño logró quitarlos todos. Conmovido por ello, el padre tomó a su hijo de la mano y lo llevó hasta la puerta, y con suma tranquilidad le dijo:

 “Haz hecho bien, hijo mío, pero mira los hoyos… La puerta nunca volverá a ser la misma. Aunque luego nos arrepintamos el daño que hacemos a los demás cuando perdemos los nervios no se repara del todo, por eso es mejor actuar con calma y pensar bien las cosas antes”.

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