Durante
una guerra cayó una bomba en una iglesia. Una imagen de Jesús crucificado quedó
mutilada en ambos brazos y sufrió algún defecto más. Los obreros que
reconstruyeron el templo hicieron todo lo que pudieron por dejarlo todo más o
menos bien pero los brazos de la imagen no pudieron reconstruirlos. Por ello, a
sus pies grabaron esta inscripción: "Jesús,
queremos ser tus brazos".
¡Y
qué cierto es...! Dios creó el mundo y nos dio su ejemplo para que seamos sus
brazos, hagamos el bien a los demás y nos amemos unos a otros como él nos amó.
Ayudarse unos a otros es la clave para ser felices.
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