Una profesora inició un nuevo proyecto entre sus alumnos.
A cada uno le dio 4 pulseras azules, con la frase: Eres importante para mí.
Les pidió que se pusieran una y les dijo que eso era lo que ella pensaba de
cada uno. Luego les explicó el experimento: tenían que darle una pulsera a
alguna persona que fuera importante para ellos, explicándole el motivo y
dándole las otras 4 para que ellos hicieran lo mismo con otras personas.
Así fue. El
resultado fue asombroso, llenó de alegría a toda la gente que las recibió y además
sirvió para cambiar la vida de algunos que se sentían solos y normalmente
enfadados por todo.
¿Qué te
parece si lo hacemos hoy nosotros? No ponemos número ni pulseras. Tenemos que
decirle a toda la gente que nos importa: “¿Sabes
una cosa?, ¡eres importante para mí!”.
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