En un pequeño pueblo ocurrió
algo a lo que los científicos no encontraban respuesta. Sus casas se habían
hundido un poco en el suelo y tenían que entrar por las ventanas. Sin embargo,
una casa permanecido sin hundirse. Fueron todos los vecinos a hablar con el
dueño y preguntarle cómo salvó su hogar y este les contestó: “Vivimos sólo con
las cosas necesarias para ser felices y esas nunca pesan”.
Los vecinos se dieron cuenta de
que habían llenado sus hogares de cosas materiales que no usaban y comenzaron a
dar importancia a los valores que les hacían ser una familia unida, mejores
personas y mejores vecinos.
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